Esa chica lo había cautivado por completo. Su sonrisa, sus
ojos verdes, su mirada. Era todo lo que necesitaba, pero iba a ser difícil verla
otra vez. Su próxima salida en Crabell era al otro día a la noche. Lo único que
quería era volver a verla. –Que boludo, no le pregunte el nombre- Le confesó a Hernán,
su amigo fotógrafo que no le prestaba mucha atención, estaba mandando mensajes
a una chica que conoció ese mismo día llamada Flor. La casualidad había logrado
que la mejor y casi única amiga de Paula conociera al mejor amigo de Pedro y
charlaran un rato. Al otro día Pedro se quedo en el hotel esperando la noche.
Se sentía completo y feliz, no paraba de bromear y sonreír. Por primera vez no discutió
con su asesor y sus asistentes en todo un día, y eso era bastante difícil.
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